Ejemplar: con 91 años un médico jubilado regresa todos los días al hospital para colaborar

Luis Schapira en el hospital

(Buenos Aires) – Cada una de las frases de Luis Schapira está atravesada por su amor por el hospital público: “El paciente internado recibe tan buena atención que lo que suelo decir es «pobre la gente de dinero, no hay que discriminarla, debiera tener tan buena atención como la que el hospital público brinda a sus pacientes»“. Cuenta que lo que más extraña tras la jubilación es el contacto directo con los pacientes.

En el hospital hay una actividad que se llama ateneo, que es la presentación de uno, dos o tres casos más o menos difíciles; se organiza una reunión para ver qué opina cada uno con respecto al diagnóstico y al tratamiento”, explica Schapira, y enumera las actividades, una por una: “los lunes a la mañana voy de 8 a 9 a nefrología, de 9 a 10:30 a la recorrida de clínica médica y de 11 a 12 en oportunidades doy una clase; los martes voy de 8 a 9 a infectología, de 9:30 a 10:30 a la recorrida de clínica y de 11 a 12 a cardiología; los miércoles voy de 8:30 a 10 a endocrinología y de 11 a 12 al ateneo general de clínica médica; jueves por medio voy de 8 a 10 al consultorio de diabetes y el otro al de neumonología y los viernes de 8 a 10 voy a gastroenterología

Luis Schapira termina dando un consejo para los jóvenes que recién comienzan en la profesión: “Es una profesión hermosa, que el mayor pago que se recibe es la satisfacción de solucionar problemas, que hay que tratar al enfermo y no entusiasmarse con la enfermedad, que no se deja de estudiar nunca, que no dejen de ir al hospital y que sepan que cuando se va al hospital todos los días se tiene que aprender algo”. (La Nación)

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