Fue presentado el primer Páncreas artificial de América Latina

El equipo de investigación (Foto gentileza CONICET)

En un claro ejemplo de ciencia básica aplicada a la salud, y también de trabajo interdisciplinario, investigadores argentinos presentaron el primer páncreas artificial de América Latina. La clave de la innovación es el algoritmo ARG (Automatic Regulation of Glucose), desarrollado íntegramente en Argentina, que permite regular el nivel de glucemia en la sangre de pacientes con diabetes tipo uno.

“Lo que más me entusiasma de este proyecto es ver cómo les cambia la vida a las personas– resalta a la Agencia CTyS-UNLaM el Dr. Ing. Ricardo Sánchez Peña, director del proyecto-. Este algoritmo no solamente regula los niveles de glucosa sino que además les da independencia y autonomía, de forma tal que el paciente no tenga que estar permanentemente pensando en cuánto niveles de azúcar consume”.

El algoritmo fue desarrollado por investigadores del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), de donde Sánchez Peña es director, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

Dicho algoritmo, que puede ser alojado en un celular, va conectado a una bomba de insulina y un monitor de glucosa. Estas dos últimas partes ya estaban en el mercado.

“La comunicación entre el celular que contiene el algoritmo y la bomba de insulina y el monitor de glucosa se hace a través del sistema bluetooth, por lo que se necesitan protocolos de comunicación”, explica Sánchez Peña, que además es investigador principal del CONICET.

Durante junio de este año se hicieron pruebas clínicas en cinco pacientes argentinos, con el algoritmo ARG, que estuvieron internados 36 horas en el Hospital Italiano. Los médicos de este hospital se habían sumado al equipo de investigación en 2014.

“Son las primeras pruebas clínicas que se han hecho en América Latina; hasta ahora no ha habido pruebas de este tipo muy recientes, excepto en Estados Unidos, Europa e Israel”, aclara Sánchez Peña.

Desde el punto de vista clínico, el investigador explica que, además de necesitar mayor financiación, se deberán hacer más pruebas en pacientes y de forma ambulatoria, “personas que no estén en un ambiente hospitalario sino en sus casas”.  (Nicolás Camargo Lescano – Agencia CTyS-UNLaM)